Machu Picchu Día 1
Traslado en tren Vistadome Observatory rumbo a Aguas Calientes
- Comidas
- Desayuno
- Alojamiento
- 01 Noche (Aguas Calientes)
- Dificultad
- Fácil
- Distancia a pie
- 0-1 km aprox.
- Tiempo de caminata
- 1-2 horas (paseo por Aguas Calientes)
- Elevación inicial
- 3,300 m (Cusco)
- Punto más bajo
- 2,040 m (Aguas Calientes)
- Punto más alto
- 3,300 m (Cusco)
- Parada 01
Partida desde Cusco y camino hacia la estación de Ollantaytambo
La jornada arranca temprano con el recojo en tu hotel en Cusco. En nuestro transporte turístico, dejamos atrás la ciudad y nos internamos en el Valle Sagrado de los Incas.
El recorrido, de aproximadamente 1 hora y 30 minutos, nos llevará hasta Ollantaytambo, el último pueblo inca que sigue vivo. En el trayecto, el paisaje se transforma: lomas doradas y campos fértiles que aún mantienen técnicas ancestrales, montañas nevadas imponentes que dominan el horizonte y ríos transparentes que serpentean por los valles andinos. Antes de llegar a la estación de tren, y si el tiempo lo permite, haremos una breve parada en un mirador, desde donde podrás apreciar la magnitud del Valle Sagrado y capturar fotos de este entorno increíble.
- Parada 02
Trayecto en tren Vistadome Observatory hacia Aguas Calientes
Desde Ollantaytambo, tomaremos el tren turístico Vistadome Observatory, que nos llevará en un viaje de 1 hora y 45 minutos hasta Aguas Calientes.
El viaje en tren es de las experiencias más memorables del tour: sigue el curso del Urubamba, que se abre paso en lo profundo del valle, atravesando bosques nubosos, montañas escarpadas y antiguas terrazas incas. Poco a poco, el paisaje pasa de la sierra a la ceja de selva, con una vegetación más tupida y un aire más húmedo. Gracias a los ventanales panorámicos y al balcón a bordo, podrás disfrutar este espectáculo natural desde una perspectiva única, sumergiéndote por completo en la majestuosidad del entorno.
- Parada 03
Tarde libre en Aguas Calientes
Al llegar a Aguas Calientes, el pueblo a los pies de Machu Picchu, el tiempo es tuyo. Puedes pasear por sus calles tranquilas, comprar recuerdos artesanales o relajarte en sus aguas termales naturales. Es el momento perfecto para recargar energías antes del gran día que nos espera.
La calma de este pueblo, rodeado de montañas y envuelto en neblina, ayuda a desconectar y a prepararse emocionalmente para el encuentro con la ciudad sagrada. Muchos viajeros aprovechan para escribir en un diario, meditar junto al río o simplemente mirar cómo la niebla baila entre los techos.





























